Miro a mi alrededor, todo es tan bonito. Parece que sólo el salón es más caro que toda la casa de Charlie.
Charlie. Nadie ha venido a buscarnos todavía. No sé si preocuparme o no por eso. De todas formas no es el momento.
Nick me hace una señal para que me siente en un lujoso sofá. El ático es precioso, solo tiene un problema. Prácticamente toda la pared es de cristal y yo tengo vértigo pero no sé, supongo que habrá gente a la que le guste. Dejo el sobre con la carta de mi abuela encima de la mesa de café y lo acompaño con la mano hasta Nick, quien está sentado en frente de mí.
Suelto la carta y le miro. Él mira al sobre y después a mí.
– ¿Puedo?
Asiento con la cabeza y él coge el sobre. Saca la carta y comienza a leer en silencio. Tras unos segundos al parecer decide volver a empezar a leer, pero en voz alta. Me pongo nerviosa porque yo nunca la había leído hasta hace unos minutos en la cocina pero tampoco había prestado mucha atención a sus palabras. Escucho atenta a la voz de Nick.

Querida Lea,
Soy tu abuela Helen, no sé si te acordarás de mí. Digo esto porque si has encontrado esta carta, deduzco que te has ido de casa. Espero que hayas sido solo tú y no toda tu familia porque también es probable que ni la hayas encontrado tú. Aunque esta carta para cualquier otra persona no tiene ningún tipo de valor…
Lo siento, nieta. Desvarío un poco. Debe ser cosa de la edad. Dado que yo ya estaré muerta en el momento en que tú leas esta carta te diré antes de nada que yo te quiero mucho, siempre lo hice y siempre lo haré y que me siento muy mal por no haberte sacado de ese sufrimiento que era para ti vivir con tu madre. Seguro que ya eres una mujer hecha y derecha y te has dado cuenta de que lo mejor para ti es no vivir con ella. No sé que será de ti, si tienes novio, si tienes casa o si tienes trabajo. Solo quería decirte que James Allen no es tu padre como tu madre te ha hecho creer. Él se mostró algo reacio a mentirte al principio y dijo siempre que algún día te lo diría aunque no me fío mucho de su palabra. Se encariñó mucho contigo y se mostraba orgulloso diciendo que era tu padre. Lo siento si estás muy unida a él y no sabías nada de esto, pero tenías que saberlo. Si te lo ha dicho no muestra más que mi desconfianza en él no tenía sentido y que en realidad es un buen chico.
Posiblemente te estés preguntando por qué te cuento todo esto en una carta. La razón es que tu madre no me deja estar contigo a solas porque debe saber que quiero contártelo. Tu padre es Nicholas Malzyeu. Es muy buen chico pero tus tías convencieron a tu madre de que él solo la quería por el dinero. Yo todavía mantengo contacto con él y te puedo decir que no es así. Quiero que le busques y que te ayude a conseguir toda tu fortuna porque, cielo, en mi testamento te lo he dejado todo. A día de hoy, Nicholas está empezando su último curso de derecho y estoy segura de que será un abogado magnífico. Haz con el dinero lo que quieras, porque te lo mereces todo.
Con cariño, tu abuela Helen

Por eso no había querido leerla con atención aunque debí haberlo hecho. Estoy llorando como una magdalena. Nick deja la carta sobre la mesa, se levanta y viene a abrazarme. Es realmente consolador.
Tras hablar con él decido que se encargue del proceso para la obtención de mi dinero. Al fin y al cabo yo no sabría por donde empezar y él es abogado, además de ser mi padre.

Alrededor de media hora después, salgo del ático (lo cual me reconforta bastante, ver paredes en lugar de ventanas hacia el infinito) y vuelvo a mi apartamento. No sé por qué pero de repente me siento agotada. Me dirijo a tumbarme en mi cama pero recuerdo que está Marco dormido en ella, y que está enfermo. No voy a despertarle.
Me derrumbo sobre el sofá y me relajo hasta perder la consciencia de lo que me rodea. Buenas noches, Lea.

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